¿Y tú sabes quién eres?

Bajo mi punto de vista, una de las preguntas más difíciles a la que nos enfrentamos como seres humanos es saber quién somos. He hablado en numerosos posts de ser auténticos, incluso del precio que pagas por serlo, de ser honestos, de la necesidad de confiar en tí mismo, de ser tú mismo….Todos esos mensajes dan por hecho algo que quizás no es tan obvio, ya que dan por hecho que te conoces bien. Y conocerse a uno mismo es un trabajo largo y arduo, que requiere de valentía, que exige mirar de verdad hacia dentro de nosotros mismos, tanto a lo que nos gusta como aquello que no nos gusta, incluso a aquello que ni sabíamos que teníamos en nuestro interior….

Como he dicho en otras ocasiones, no es un camino para todos.Y no es un camino fácil, pues va mucho más allá de definirte a través de tu profesión (”soy psicóloga”) o de tus estudios (”soy humanista”), o de tu carácter (”soy sensible”), o de tus puntos fuertes (”soy perseverante”) o de los débiles (”soy ingenua”)…Hay que bucear en el propio interior, ir hasta la misma esencia, deconstruir muchas creencias para volverlas a construir, reconocer limitaciones e influencias externas, admitir puntos oscuros y otros luminosos (aunque no se correspondan con lo que querríamos), aceptar nuestras incongruencias, reconocer nuestros “deseos” más inconscientes, etc.

La buena noticia es que se puede conseguir ese conocimiento y la mala es que lleva toda una vida. Es un proceso de aprendizaje continuo, de lucha contigo mismo, de creer que ya has llegado y descubrir que no era el lugar, de transitar caminos erróneos para llegar al correcto. Pero la recompensa es inmensa, pues desde ese autoconocimiento empiezas a ser de verdad libre, puedes comenzar a distinguir lo que de verdad te importa de lo que es accesorio, puedes descubrir tus propias opiniones entre la maraña de opiniones ajenas que habitan en tu cabeza. Teniendo siempre presente, como dice Jodorowsky que :Para llegar a ser lo que somos, debemos eliminar lo que no somos.

Métodos para conseguirlo hay muchos para dar los primeros pasos y pocos para llegar al fondo de la cuestión. No voy a entrar mucho en este punto pues no hay recetas válidas para todo el mundo y lo que le sirve a uno puede no servirle a otro. Y seguramente, tendrás que recorrer diversas técnicas y modos para conseguir avanzar. No obstante te doy uno que apareció en una entrevista a José Carlos Aranda, doctor en Filología Hispánica y ensayista:

¿Cómo descubrirlo?

Coja papel y lápiz y describa al detalle cómo desearía que fuera el hijo de sus sueños: deportista, intelectual, artista, con fe, sin fe… Acaba de definir su propio ideal, el que no alcanza por las vicisitudes, el que no se atreve a buscar. 

Y no te pienses que hablo de nada ajeno a la realidad, ni alejado de este mundo. Te dejo con una pequeña historia zen que quizás te aporte un poco de luz al tema.

Un discípulo se mostraba ansioso de recibir las más altas enseñanzas, por eso no dudó en preguntar a su maestro:

-Por favor, señor, ¿qué es la verdad?

-La verdad está en la vida de cada día.

Decepcionado, el discípulo protestó:

-Pero en la vida de cada día sólo encuentro rutina y vulgaridad, pero no veo la verdad por ningún lado.

El maestro dijo:

-Esa es la diferencia: unos la ven y otros no la ven.

Y es posible que llegados a este punto estés pensando que he abierto preguntas y dado pocas respuestas, pero es que las respuestas no las tengo yo, las tienes tú mismo aunque quizás no lo sepas. Ya que como dijo el poeta Rilke: El único viaje auténtico es hacia dentro de cada uno de nosotros. Hay que afrontar y vivir las preguntas ahora, aquí, ya.

Te dejo pues con la inevitable pregunta: ¿Y tú sabes quién eres?

 

Mertxe Pasamontes (Psicóloga)

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