Vds. tienen la palabra

Ha salido a la luz el tema de las tarjetas de Bankia. Que todo el mundo lo supiera, como dicen algunos en su descargo, no deja de ser una falta de respeto para todos. Sobre todo para aquellos que compraron preferentes, con engaños o sin decir toda la verdad sobre aquel producto que unos idearon para que muchos perdieran los ahorros de toda su vida.

Es ignominioso el tema por la desigualdad que existe en la justicia española.   

Hace ahora unos seis años una valenciana en Requena se encontró una cartera, con tarjetas y DNI. Necesitada, como estaba, no dudó en utilizar la tarjeta para “comprar pañales y comida para sus dos hijas pequeñas”. Gastó en dos ocasiones un total de aproximadamente quinientos euros. La condena fue: más de dos años de prisión. En 2013 estaba a punto de ingresar en la cárcel. “He pedido el indulto pero no quieren esperar a que se resuelva, me quieren meter presa ya” declaraba en 2013. Finalmente no entró en prisión, pero ningún político se interesó por su caso.

Ignominioso por muchos motivos: tenemos al Sr. Fabra con una condena de cuatro años por un delito de fraude a la Hacienda Pública, es decir que nos ha quitado a nosotros, a todos los españoles, setecientos mil Euros de nuestros bolsillos y que aún no ha entrado en prisión porque unos jueces, saltándose su propia norma, dejan en suspenso la condena hasta ver si le indultan o no. ¿Cuántos pañales podría haber comprado nuestra valenciana con setecientos mil euros? No digamos de los medicamentos o material escolar en los que se podrían haber empleado esos euros. Y tengamos en cuenta que el caso de Fabra viene de muy, muy largo, más de cuatro años. Esta valenciana no pudo, como el Sr. Fabra, disponer de un elenco de abogados para poner cuantos recursos deseaba para distraer y enlentecer el proceso a ver si había suerte y alguien dejaba algo olvidado y se pasaba el plazo.

Ignominioso por el tema de las tarjetas de Bankia. Alguien pensó en una tarjetita de nada para “premiar” que se mirara para otro lado y así tener contentos a los “borregos”. He sido bancario y siempre he estado en contra de que los políticos manejaran los hilos de las Cajas de Ahorros. Político: dedícate a lo tuyo y deja que los profesionales hagan su trabajo. En palabras de D. Luis Valls: zapatero a tus zapatos.

Falta de respeto, falta de honradez y aprovechamiento de lo ajeno. Porque aunque fueran directivos, consejeros o el cargo que se quiera no se tiene por qué dilapidar el dinero que otros te han dejado para que lo administres. Pensaba el Presidente de Bankia que el dinero era suyo por ostentar el cargo que tenía, pues no señor. Nadie tendría que tener la potestad de nombrar, sólo porque él lo quiera, a dedo a un alto ejecutivo de una gran entidad como lo era Caja Madrid. Se hace en las grandes compañías, se cuenta con el consenso de todos los accionistas o al menos de un gran porcentaje del capital social de la misma para el nombramiento de los altos ejecutivos. Porque, qué duda cabe, somos personas y todos, todos nos podemos equivocar. A no ser que existan otros motivos ocultos y que sólo el que nombra y el nombrado sepan. Te pongo en este puesto para… ya sabes.

No me digan Vds. que los Sres. Blesa y  Rato, con toda la experiencia que tienen no sabían bien lo que se hacía con las tarjetas ni que contabilización tenía. Por el contrario nuestra valenciana no podía imaginar que utilizar una tarjeta que se encontró en la calle era falsedad en documento mercantil y además estafa. A lo sumo podría ser robo.

¿Existe paralelismo entre el gasto que realizó nuestra valenciana en pañales y comida para sus hijas de 500€ con una tarjeta y los 15.500.000€ que se han gastado los innombrables consejeros de Bankia con otras tarjetas? Uno al menos sí, en ninguno de los dos casos el dinero era suyo.

Entre otras cosas nuestra valenciana declaró: “No tenía comida, a mi me da igual porque podía comer pan con aceite y sal, pero mis niñas necesitan muchas cosas. Y una niña abre la nevera y no tiene comida y se te cae el alma al suelo”. ¿Cuántos banquetes se dieron los señores consejeros de Bankia, que ni mucho menos “necesitaban” porque todos ellos están muy bien alimentados? Vds. mismos pueden contestar la pregunta.

¿Existirá el mismo trato jurídico, legal, con ellos que con nuestra valenciana? Yo casi puedo asegurar que no,  estoy casi seguro de que ninguno de ellos pisará la cárcel y creo que muchos, ni los juzgados para declarar. Pongo encima de la mesa cien, doscientos, lo que me llevé y asunto terminado. Qué vergüenza.

Somos un país de políticos mediocres, donde prevalece el permanecer en el puesto y tener la sopa boba asegurada toda la vida, si no véase el puesto y sueldo vitalicios del Sr. Ruiz Gallardón y otros en los mismos puestos de otras Comunidades, me da igual el signo político que tenga, que solucionar los problemas reales de nuestro país y pensar en una justicia que sea justa, equitativa y proporcional y que sirva realmente para reinsertar a las personas en la sociedad.

Porque hasta ahora lo que se ve es que al que roba poco y mal tiene un castigo ejemplar y al que roba mucho y bien no le pasa nada o casi nada proporcionalmente hablando.

Justo o injusto, Vds. tienen la palabra.

Jaime Recacha, alumno del Aula de la Experiencia de Alcalá de Guadaira 

 

 

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