La ansiedad… ¿Siempre perjudicial?

Sólo al escuchar esa palabra.. Ansiedad, se nos acelera el corazón, sino prueben y díganme qué tal se han sentido. Sin embargo y a pesar de lo que la gran mayoría de las personas creen, esta emoción no resulta siempre perjudicial para el ser humano, de hecho puede decirse sin ninguna duda que resulta totalmente necesaria en mucha de las situaciones que el mundo exterior nos depara de manera constante.

Antes de explicar con qué tipo de ansiedad nos quedamos, creo que más vale definir qué se entiende por ese concepto.

La ansiedad por sí misma no existe, no se da en el vacío, es como el dolor, no se puede sentir un dolor sin más, se da siempre en algún lugar localizado del cuerpo. Así, la ansiedad se describe usando tres niveles: Biológico, Psicológico y Social.

En el plano biológico pueden destacarse una serie de síntomas comunes: Taquicardia, sensación de ahogo, sudoración, temblor, dolor o molestia en el pecho, mareos, boca seca, náuseas, escalofríos, tensión muscular y malestar abdominal

A nivel psicológico o cognitivo la persona se siente nerviosa, inquieta, con una sensación de alarma, de que algo va a ocurrir.

Desde el punto de vista social o conductual caben destacar comportamientos del tipo: Mostrarse precavido, a veces con miedo, con verdadera dificultad para permanecer quieto en un sitio, puede aparecer algún tipo de tics o de manía.

Todo lo descrito anteriormente suena a malestar, a nada deseable, pero como decía en un principio y aunque suene raro, la ansiedad tiene, en determinadas situaciones, un carácter totalmente adaptativo, es decir, nos facilita el poder afrontar ciertas circunstancias vitales. ¿Cuáles?, se preguntarán. Pues piensen en momentos en los que su corazón debía ir más rápido, su ritmo respiratorio más elevado, los músculos de su cuerpo deban estar más preparados, por ejemplo, imaginen una situación de huida ante un peligro, como por ejemplo un asalto, o ante una evaluación, como por ejemplo una entrevista de trabajo. En hechos así lo mejor para salir airoso es que nuestro cuerpo y nuestra mente estén al máximo, estén dispuestos para superar el problema, el reto.

Es ahora cuando estamos en mejor disposición para entender la diferencia entre los dos tipos de ansiedad: Gratuita y Adaptativa. Aunque prácticamente los propios términos lo indican, voy a explicar las diferencias básicas: Por un lado, la persona que sufre ansiedad gratuita está realizando una interpretación desproporcionada de la realidad, por lo que está movilizando demasiados recursos, y durante demasiado tiempo, teniendo en cuenta que las exigencias, desde un punto de vista objetivo, no son tan elevadas como ha percibido. Por otro lado, cuando alguien experimenta, que no es que sufra, ansiedad de tipo adaptativo se está preparando, disponiendo, para poder “dar la cara” al asunto que tiene delante, un asunto que ha analizado de manera adecuada y que no va a tener una duración permanente.

La ansiedad es algo así como la alarma de un coche: Es conveniente que suene cuando existe un riesgo real de que el vehículo puede sufrir un daño, pero que absurdo sería que dicha alarma fuera tan sensible que se activara ante un simple roce con la mano o la micción de un can en una rueda, aunque quizás con esto último no estaría del todo mal, no tanto por enseñarle al animalito, sino por educar a su dueño.

 

La pregunta del “millón”: ¿Usando sólo psicofármacos se puede eliminar la ansiedad gratuita?

 

Manuel Salgado Fernández (vuestro psicólogo)

 

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