Vacaciones de verano: ¿Disfrute o sufrimiento?

Es posiblemente el momento del año más esperado. Apostamos nuestra recuperación y recarga energética a esos días de asueto y liberación, de sueño y magia en cualquier lugar, en ocasiones previstos con meses de antelación. Sin embargo, no resulta extraño que tras el período de estío vacacional, haya mucha gente que no quede satisfecha con lo que ha vivido, no sólo con los lugares donde ha estado, sino incluso con las personas con las que ha compartido ese momento, llegando a temer el regreso al trabajo (síndrome postvacacional) o a sufrir rupturas emocionales (divorcio postestival).

Quizás seas tú una de estas personas o puede que conozcas a alguien, y de verdad sabes de lo que estoy hablando. Resulta al menos paradójico que se produzcan estas situaciones después de momentos de expansión y diversión, de instantes de alegría y tranquilidad. Sí, eso parece, pero la realidad es que se dan, que muchas personas solicitan una baja laboral después del verano o bien experimentan una “baja emocional” justo tras el tiempo estival.

¿Y qué hacer?, puede que algunos se pregunten, sobre todo si aún no tomaron sus vacaciones. Pues es eso lo que os presentaré a continuación a modo de sugerencias:

1º) Intenta dividir el tiempo de vacaciones, si éstas superan los 15 días anuales.

2º) Elige destinos cuya inversión económica te permita respirar allí y cuando vuelvas.

3º) Consensua el plan de vacaciones con tu pareja, y en parte incluso con tus hijos.

4º) Vincula el disfrute de tus vacaciones a ti y a los tuyos, por encima de lo que hagas y dónde lo hagas.

5º) Prepara planes alternativos al diseñado.

6º) Aborda tus problema de pareja al volver de las vacaciones, no durante.

7º) Haz lo mismo con tus problemas laborales: Déjalos en el trabajo.

8º) Diviértete lo que puedas, no lo que esperabas.

9º) Relativiza: Las vacaciones, como todo, no son buenas o malas, tiene sus momentos.

10º) Aprende a disfrutar todo el año. Primer día de vacaciones: 1 de enero. Último día: 31 de diciembre.

Este decálogo no es la panacea, entre otras cuestiones porque son pocas las personas que lo siguen en su totalidad. Más bien mi interés es generar reflexión, provocar debate, hacer –cuando menos intentar- que aprendamos a ser y estar mejor, a no dramatizar con nuestras situaciones, a aspirar a la felicidad, a aquella que cada cual pinta cómo quiere.

 

La pregunta del “millón”: ¿ La cantidad de dinero garantiza unas “buenas vacaciones”?

 

Manuel Salgado Fernández  (Vuestro Psicólogo)

 

Back to Top