Sindrome de la Madre Teresa de Calcuta

Decía esta afable y menuda mujer que hay que ayudar a los demás hasta que te duela, para luego seguir dando más todavía. Suena casi a masoquismo emocional llevar al extremo la solidaridad, la generosidad y la empatía con los demás.

Desconozco la existencia o no de este síndrome aquí referido. El uso que queremos hacer de este juego de palabras va orientada a describir a un grupo de personas, justamente contrarias al concepto del egoísmo negativo, lo que en términos psicológicos se refiere como egotismo. Las personas que padecen el síndrome citado se caracterizan por tener tanta facilidad por ayudar a los demás, como dificultad por dejarse ayudar. Se trata de personas sensibles a las necesidades ajenas, pero un tanto “ciegas y sordas” a las suyas propias, incluso cuando los demás le tienden la mano.

Son personas que se desviven por los otros, que anteponen cualquier asunto a los suyos, los cuales consideran de segunda categoría. Curiosamente, esta actitud puede generar conflictos de relación con su entorno, lo cual no se produce nunca cuando es ella la que está en disposición de ofrecer.

Estas personas se “miran poco al espejo”, ya que siempre tienen a alguien cercano a quien pueden ayudar, exista o no una petición explícita de apoyo por parte de los otros. Se convierte casi en una necesidad de ayudar, interiorizado como un deber, una obligación –a gusto-, un estilo de vida.

Curiosamente, en alguna ocasión, estas personas –que son más mujeres que hombres- pueden sentirse mal por su situación, mostrando su malestar de manera desproporcionada e inconexa, ya que lo hacen cuándo y dónde no es adecuado. Incluso pueden llegar a deprimirse si, en un momento de “lucidez”, comprueban que la actitud generosa de los demás no coincide con la suya cuando ella la necesita, sintiéndose así muy decepcionada.

El paso del tiempo dificulta que haya “un despertar”, ya que la persona con este síndrome se habitúa a este tipo de relación, convirtiéndola en rutina y forma de ser.

¡Aprendamos que ser egoísta pensando en los demás no es malo, sino todo lo contrario!

 

Manuel Salgado Fernández