La competitividad de nuestros pensamientos

El desarrollo evolutivo de nuestra inteligencia pasa por una serie de fases, algunas más estables que otras, pero en definitiva estas fases las creamos en forma de esquemas mentales para que actuen de forma sistemática, (precontemplación - contemplación - cambio conceptual), esta competitividad es cada vez mayor a medida que se aceleran los acontecimientos. El "cuando" aplicar una lógica deductiva se ve afectado en muchas ocasiones por el "nivel de transcendencia" que le damos a diversas situaciones en nuestras vidas.

Estas inclinaciones a tratar con mayor o menor valor los distintos estados pasan por un sistema complejo de esquemas mentales, en donde actúan muchas variables, entre las más importantes (intereses propios y ajenos), analizar las motivaciones propias y ajenas, pasan por elevar a lo perentorio o hacia un nivel más sutil dichas inclinaciones, pero esta competitividad la usamos debidamente ??, no solo el cuándo, el cómo y el dónde..., frente a un desarrollo personal está también el desarrollo colectivo y las interacciones entre sujetos de una sociedad que piensan de forma distinta.

La clave para el desarrollo y evolución del pensamiento pasa en mi opinión por regular adecuadamente las inclinaciones o motivaciones y consensuarlas con los demás. Debemos crear "bases lógicas" de pensamientos sobre las que actuar en conjunto y desde donde partir, para no caer siempre en la división y el enfrentamiento.

Dichos enfrentamientos se ven reflejados continuamente en una sociedad "extremadamente" plural, donde se transciende con demasiada facilidad cualquier cuestión y a cualquier nivel y en consecuencia la competitividad del pensamiento se pierde en un laberinto sin salida, de eso tiene gran responsabilidad los "medios de comunicación".

La disposición, lo que media entre la competencia y la actuación, las capacidades son finalmente objetivas y subjetivas, en tanto pueden ser observadas desde nuestros adentros como por otros sujetos, reflejan la necesidad de que nos "reconozcan" y "aprecien" nuestros pensamientos y viceversa los ajenos, con el fin de "respetarnos" y darnos la "oportunidad", el lugar adecuado en nuestra sociedad, porque no existe un "yo sin tú".

 

Cristóbal Espada Navarro