¿Qué hacer cuando falta la motivación?

En no pocas ocasiones hemos podido escuchar frases del tipo: “… es que no estoy motivado para hacer eso”, “… me falta motivación para intentarlo”, “… sin estar motivado difícilmente lo logrará”, y otras tantas que seguro a todos se nos pueden pasar por la cabeza.

Se define la motivación, de manera un tanto académica, como ese impulso que provoca y mantiene un movimiento encaminado hacia la consecución de un logro.

Ese impulso, esa motivación puede tener básicamente dos sentidos: Extrínseco (que viene de fuera de la persona), e Intrínseco (que aparece desde el interior de la persona), aunque difícilmente se puede establecer la aparición de uno de ellos sin la presencia del otro, es decir, más bien tienen un carácter aditivo.

Sin ese empujón, una persona no se mueve, no se esfuerza por alcanzar nada, se convierte en una persona sin voluntad, y es ese posiblemente el peor estado en el que puede encontrarse nadie, puesto que lo deja en una situación de absoluta dejadez. Es este estado el que aparece en los casos más graves de depresión, lo que se conoce como Depresión Mayor, en la que la persona afectada presenta un claro y evidente desinterés por todo lo que le rodea y, sobre todo, por sí mismo, parece que nada ni nadie le supone un mínimo de interés, un mínimo de motivación por el movimiento, por el esfuerzo, por la lucha.  

Por ello, no en vano esta patología es considerada la enfermedad de este siglo, gravedad que viene tanto en lo referente al peligro de autolesionarse como con relación a la pérdida elevada de calidad de vida.

Pero volvamos al inicio, dejemos este tema psicopatológico para otro artículo, que bien lo merece.

Es cierto, pues, que la motivación es la energía necesaria para comenzar y mantener una actuación, entonces lo interesante y recomendable es encontrar, por donde sea, esa energía.

Estos son los errores más comunes para no tener un nivel mínimo de motivación:

 1) Se esperan resultados a muy corto plazo, sin valorar los pseudologros que muchas veces nos llevan a éxitos a más largo plazo.

 2) Se busca sólo fuera, en la actividad en sí misma que se debe realizar.

 3) Se pretende, por el contrario, encontrar sólo en nuestro interior, esperando arrancar sin mirar hacia fuera.

 4) Se cree necesaria una gran dosis de motivación inicial, sin la cual pensamos que somos incapaces de iniciar algo o bien que el esfuerzo será muy elevado.

 5) Se minimizan resultados de “menor importancia”, esperando sólo la llegada de la “Gran Ola”.

 6) Se establecen demasiadas comparativas con resultados pasados, que nos hacen echar el “freno de mano” y esperar a no se sabe bien qué.

 7) Se confía demasiado en el futuro (locus de control externo), aguardando los cambios que vendrán por la suerte, el destino, la gracia divina o quién sabe…  

Siempre, y fíjense bien… SIEMPRE, podemos encontrar esa cantidad necesaria de motivación para empezar un nuevo camino, es cuestión de buscar bien y de no caer en los errores antes mencionados.

 

La pregunta del “millón”: ¿Dónde buscar y encontrar unas gotitas de motivación?

 

Manuel Salgado Fernández (Psicólogo Clínico)